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EXPOSICIONES

Cuando nace Luis Huebra, Salamanca es una ciudad asentada en el pasado. Heredero del comercio familiar de la calle San Pablo, sus escaparates, su trastienda y su vivienda situada en el piso superior fueron el marco perfecto para tertulias, negocios, ventas y difusión de los grandes descubrimientos y novedades que comenzó a conocer en sus viajes a París.

Huebra visitó las grandes Exposiciones Universales que vieron la luz en la ciudad francesa y de allí importó, en algunos casos en exclusiva, el mundo técnico y moderno que encontró en sus pabellones al lado del Sena.

Su espíritu moderno y curioso de comerciante y viajero, se acomodaba perfectamente a las propuestas internacionales de ese ambiente cosmopolita que trataba de adaptar a la ciudad que amó y para la que quería nuevos aires e inventos que mejoraran la vida privada de los salmantinos e ideas modernas que elevaran las prestaciones públicas de una ciudad poco avanzada.

En la Exposición Universal de 1879 descubre la fotografía y el papel pintado; en 1889, cuando se construye la Torre Eiffel, descubre la técnica, la ingeniería y la floricultura; en 1900, la grandeza de los espectáculos públicos, que quiso replicar en su ciudad, a través de su labor como concejal del Ayuntamiento, presidente de la Cámara de Comercio (1892) y socio promotor de la construcción de la Plaza de Toros de la Glorieta (1893).

Su tienda era un original y apasionante gabinete de curiosidades, una denominación aglutinadora del espíritu científico y expedicionario del siglo XIX, que hemos elegido para esta exposición con la que queremos recordar el año en que el comercio de los Huebra cierra sus puertas, abiertas desde 1836.

El documento inicial que nos lleva a este viaje es el catálogo editado por la tienda con sus novedades importadas de París, Londres, Berlín, Viena y Estados Unidos, como aparece en la portada elegida para anunciar esta exposición y que ofrecía, en 1903, todo lo necesario para los fotógrafos de la época.

La actividad comercial y cultural de esta familia se ha prolongado durante 290 años a través de los muebles, los inventos y los objetos de decoración de esta tienda exclusiva.

Todo su mundo apasionante se conserva en la Filmoteca, gracias a la generosidad de sus descendientes, los bisnietos del fundador. Su minuciosidad en la conservación de los catálogos comerciales, la correspondencia con las grandes firmas, las fotografías, las cámaras y las linternas mágicas hacen posible esta exposición, pensada como un encuentro cultural con los objetos originales fabricados entre los siglos XIX y XX y su pervivencia patrimonial. Un mundo visual que sus herederos han conservado y que se recrea en esta muestra.

Mañanas: martes a domingo y festivos de 10.00 a 14.00 h
Tardes: martes a viernes de 17.00 a 19.30 h
Lunes, cerrado

Sala de Exposiciones de la Filmoteca
C/ Gonzala Santana, 1. Salamanca


Entrada gratuita