Page 26 - revistaenero2015
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otra mirada Un refugio necesario
por César Combarros
motecEandtreé por primera vez en la Fil- inencontrables entonces, de las que
Castilla y León en 1995. había leído y que estaban al alcance
Acababa de llegar a Salamanca para de mi mano. Muchas mañanas de
estudiar Periodismo. Yo tenía 17 años aquellos años las pasé allí, con unos
y el mundo por descubrir. Ya desde cascos y absorto ante las televisiones
unos años atrás, el cine había des- que hacían las veces de cabinas de
pertado en mí una curiosidad que el proyección, contemplando cómo se
paso de los años no ha hecho sino desplegaba ante mis ojos la mística
alimentar, y mis pasos acabaron una de Stalker, o disfrutando en la sala de
mañana de aquel invierno en la Casa proyecciones de una fastuosa copia
de las Viejas. en celuloide de Los siete samuráis.
El edificio que todavía da cobijo a la Aquel espacio se convirtió en un lu-
Filmoteca estaba impregnado de una gar de encuentro y de descubrimien-
magia que aún conserva. Al entrar en tos constantes, un espacio donde co-
él sabías que accedías a un lugar muy incidir con jóvenes y no tan jóvenes
especial, e incluso en aquella remota con debilidades afines, que sentían,
primera visita ya pude intuir la infini- como yo, un amor por el cine y la ne-
dad de tesoros que alberga. cesidad de conocer parte de sus se-
La primera sorpresa fue repasar las cretos mejor guardados. Nadie como
ingentes listas de los fondos video- las filmotecas es capaz de velar por
gráficos de que disponían, una rela- ellos y preservarlos, en una abnega-
ción de obras maestras y de películas da labor silente pocas veces recono-
cida.
23 u Espacio I+M Enero 2015
por César Combarros
motecEandtreé por primera vez en la Fil- inencontrables entonces, de las que
Castilla y León en 1995. había leído y que estaban al alcance
Acababa de llegar a Salamanca para de mi mano. Muchas mañanas de
estudiar Periodismo. Yo tenía 17 años aquellos años las pasé allí, con unos
y el mundo por descubrir. Ya desde cascos y absorto ante las televisiones
unos años atrás, el cine había des- que hacían las veces de cabinas de
pertado en mí una curiosidad que el proyección, contemplando cómo se
paso de los años no ha hecho sino desplegaba ante mis ojos la mística
alimentar, y mis pasos acabaron una de Stalker, o disfrutando en la sala de
mañana de aquel invierno en la Casa proyecciones de una fastuosa copia
de las Viejas. en celuloide de Los siete samuráis.
El edificio que todavía da cobijo a la Aquel espacio se convirtió en un lu-
Filmoteca estaba impregnado de una gar de encuentro y de descubrimien-
magia que aún conserva. Al entrar en tos constantes, un espacio donde co-
él sabías que accedías a un lugar muy incidir con jóvenes y no tan jóvenes
especial, e incluso en aquella remota con debilidades afines, que sentían,
primera visita ya pude intuir la infini- como yo, un amor por el cine y la ne-
dad de tesoros que alberga. cesidad de conocer parte de sus se-
La primera sorpresa fue repasar las cretos mejor guardados. Nadie como
ingentes listas de los fondos video- las filmotecas es capaz de velar por
gráficos de que disponían, una rela- ellos y preservarlos, en una abnega-
ción de obras maestras y de películas da labor silente pocas veces recono-
cida.
23 u Espacio I+M Enero 2015

