Page 64 - revistadiciembre2019
P. 64

que reducir El Cid a su quintaesen- Península y elige diferentes locali-
  cia, se podría decir que es un wes- zaciones en la sierra de Madrid, Pe-
  tern español, lo único que sucede ñíscola o Belmonte –además de las
  es que va un poco más lejos que el provincias de Burgos y Palencia‒ to-
  western, debido a la introducción de dos estos escenarios servirían para
  la leyenda en la obra, porque al final recrear las hazañas del héroe me-
  es pura leyenda y lo que la gente, y dieval y, entre todas ellas, Torreloba-
  los cronistas y los trovadores escri- tón un pequeño pueblo de la provin-
  bieron sobre este hombre debe tener cia de Valladolid cuya cotidianeidad
  muy poco que ver con historia real”. se vio bruscamente interrumpida

                                                  por el rodaje de esta superproduc-
  El film potencia lo épico en perjuicio ción de Hollywood. Durante unos
  del realismo, mezcla realidad y leyen- días sus vecinos se iban a conver-
  da y muestra al Cid guerrero, pero tir en testigos y figurantes de El Cid.
  conservador, defendiendo el orden
  establecido, el honor, la verdad y, muy Una de las escenas más importan-
  especialmente, la unidad de España, tes del film, en la que Rodrigo Díaz
  algo que gustó mucho al régimen se niega a entregar a los prisione-
  franquista y le abrió todas las puertas. ros musulmanes al enviado del rey

                                                  y decide liberarlos, se rueda bajo
  Bronston tenía a su disposición los la imponente imagen del Castillo
  inmensos y variados paisajes de la de los Comuneros de Torrelobatón.

61 u Espacio I+M Diciembre 2019
   59   60   61   62   63   64   65   66   67   68   69