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En cierta ocasión le avisaron para que  te y Villalpando solía hospedarse
se desplazara a San Esteban del Mo-     en pensiones y allí permanecía y
lar y le hiciera una foto a un hombre   montaba su laboratorio mientras
que había fallecido y que sería ente-   duraban las fiestas, a la vez que
rrado a primera hora de la mañana.      iba entregando sus trabajos. En el
Otilio tuvo que caminar durante la      transcurso de varios años se des-
noche aproximadamente 40 kilóme-        plazó en su humilde bicicleta per-
tros al habérsele estropeado la bici-   trechado de enseres de su profe-
cleta. Los familiares le comentaron     sión; cámaras, trípode, iluminación
que no disponían de ninguna foto        (utilizaba unos focos que él mismo
en vida del difunto. Durante años,      había confeccionado sujetos a un
estas prácticas de fotos mortuorias     palo, tomaba la corriente de al-
fueron habituales, especialmente en     gún vecino para la iluminación) y
recién nacidos; adornaban sus cunas     muchas veces con el laboratorio;
con flores y los vestían con sus me-    ampliadora, cubetas y líquidos.
jores galas para la toma fotográfica.   Con ese sencillo medio de trans-
                                        porte se desplazaba a través de un
Durante las Ferias, en poblacio-        radio de 60 kilómetros en torno a
nes grandes como Toro, Benaven-         Aspariegos, su lugar de residencia.

31 u Espacio I+M Octubre 2017
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